Cómo utilizar la hoja fresca de Aloe Vera

Ya hemos hablado de características, virtudes e historia de esta magnífica planta. Ahora iremos al grano sobre cómo aprovecharla en su estado fresco y puro, así como sale de la tierra.

En Fuerteventura, gracias a su clima y suelo, tenemos la mejor calidad de aloe deseable. No es por caso también los mayores cultivos de Europa.

Aloe-vera_macetaEs una planta perfectamente adaptada a este ambiente, cuidar de ella requiere un esfuerzo mínimo. Sin duda es buena idea acordarse de poner a su alrededor una buena capa de picón, lo cual hará que la humedad de la noche condense hacia las raíces y no evapore durante el día. Para quien no lo supiese aún, picón« son todos esos añicos de roca volcánica negra y áspera que cubren Fuerteventura y, aún más, Lanzarote.

La planta realmente no necesita riego para sobrevivir, aunque un aporte moderado de agua durante el verano le vendrá bien. A partir de su primer florecimiento estará lista para ser utilizada, con sus principios activos bien desarrollados. Necesitará entre los 3 y los 5 años, aumentándose el tiempo en lugares donde obtenga menos horas de sol; unos 12 o 15 años en un apartamento en el norte de Europa, para entendernos.

Siendo Liliáceas, plantas de bulbo, se reproducen a través de sus raíces dando vida a numerosos pequeños brotes, todos cerrados alrededor de la planta madre. Para que ésta aproveche toda su energía para la propia maduración, es aconsejable ir quitando los hijos. Ni si quiera hay prisa en trasplantarlos, ya que estos sobrevivirían sin problemas hasta años en una esquina del jardín con las raíces al aire aprovechando la humedad nocturna.

Para utilizarla, se quita la hoja más externa, que coincide con la más vieja y rica, ayudándose, quizá, con un pequeño corte en la base de la hoja misma. No es necesario que la planta esté en momento de florecimiento, lo que más bien influye en la cosecha son el momento del día y el ciclo lunar: el anochecer en luna creciente o llena serían perfectos.

aloina
aloina

Bueno, ya tenemos la hoja en la mano. Ahora la cortamos a lo largo de su base y la dejamos un día vertical, en agua o en seco, para que expulse la Aloína.

En algunos textos se la define como el “látex” del aloe. Se trata de una sustancia líquida de un amarillo muy vivo; es presente en todos los Aloes siendo una defensa que, junto a las espinas, tiene alejados los animales que intenten comer la planta: de hecho, es muy amarga (del latino, griego y árabe “aloe” ”alós” “alloeh”= amargo,) y laxante. Reposa debajo de la piel de la hoja para llenar la boca a quien la muerda. Ni se mezcla con la pulpa benéfica clara y transparente, el “gel”; de hecho tienen dos pesos específicos diferentes, como agua y aceite.

La Aloína no es venenosa pero sí agresiva: sobre la piel es superflua, mancha y puede causar reacciones en pieles sensibles; ingerida, es muy laxante e irritante para colon y estómago hasta poder causar, a largo plazo, úlceras. Es peligrosa en absoluto en mujeres embarazadas, pudiendo causar contracciones y el despegue de la placenta.

La Aloína secretada oxida y se vuelve color vino rápidamente, (cuidado porque sus manchas sobre la ropa son difíciles de quitar; útiles son el jabón de Marsella o el Fairy). Es la única sustancia contenida en el gel de la hoja que no es familiar con nuestro cuerpo, ya que al resto el organismo las produce a todas menos a esa. Produce también aquella “cola” babosa color vidrio que en realidad es la sustancia más especial: el Acemanano, potente regenerador celular y “carburante” de nuestro sistema inmunológico.

«A parte de nuestro cuerpo, donde lo producimos hasta la pubertad, se encuentra este compuesto de polisacáridos solo en esta planta. Es el mismo que hace cicatrizar rápida y limpiamente las heridas de los niños, el responsable de la elasticidad y de la tersura de la piel joven.»

Tener presente que es también lo que va cerrando el corte fresco de la hoja, por lo que al utilizarla día a día, pedacito por pedacito, su cantidad restante en ella irá disminuyendo.

Uso externo

Un pedazo de hoja será muy cómodo para pasárselo sobre la piel. No resulta engorroso como parece, debido a un enzima, la Lignina, cuyo papel es transportar todos los principios activos a trabajar en profundidad, hasta las últimas capas de la piel. Eso hace que desaparezca absorbido de inmediato. Un trozo de unos cm. da para todo el cuerpo, ya que si se rompe un poco con las uñas se le saca un sin fin de jugo.

Por no contener grasa, usado a largo plazo tiende a secar el cutis. Por otro lado, si tuviera aceites no se lo podría utilizar sobre quemaduras y heridas para cicatrizarlas, lo cual eliminaría su virtud curativa más conocida. Los aceites se le pueden añadir perfectamente o se puede alternar el uso del aloe con cremas nutrientes.

No conviene aplicarlo justo antes de exponerse al sol, ya que por naturaleza las plantas frescas más bien lo atraen.

Uso interno

El mismo trozo sin cáscara y privo de Aloína está listo para ser ingerido.

Si no se puede con su gusto amargo y con su textura babosa, es posible licuarlo y mezclarlo con algo dulce como zumo, yogur, miel. No son aconsejables zumos agrios y sobretodo bebidas o comidas calientes ya que echarían a perder las vitaminas. Mezclarlo con agua no ayudaría mucho a cubrir el sabor amargo. Prepararlo y tomarlo al momento es lo mejor.

La idea de añadir un poco de bebida al a un preparado fresco de aloe para que se conserve, como en algunas recetas, es peculiar, ya que el alcohol tiende a anular las vitaminas. ( Más precisamente me refiero a una famosa receta ideada por un fraile franciscano en el siglo pasado, con la que el hombre trataba casos de cáncer al parecer con mucho éxito. Para quien esté interesado, hay en internet mucha literatura sobre esto. El monje Zago utilizaba de toda forma otra variedad de Aloe Vera, la arborescensis, de flor naranja)

Flor de Aloe Vera barbadensis Miller
Flor de Aloe Vera

También nuestra Barbadensis con su flor amarilla parece tener mucho potencial curativo en casos tumorales, pero ésto no está aún definitivamente reconocido. De la flor también se extraen aceites. Un par de ellas en una ensalada dan un gusto dulce muy agradable.Como ya dijimos anteriormente, aunque la mayoría de las riquezas se encuentran en las hojas de la flor se extraen aceites. Un par de ellos en una ensalada tienen un gusto dulce muy agradable.

Sonará superfluo precisar que hay una gran diferencia hacer una cura de aloe por un periodo con regularidad, (dos o tres veces al día por unas tres o cuatro semanas, por ejemplo), o asumir un poco de vez en cuando.

¡Consejo de oro!: tomar un vaso de agua cada vez que se coma o beba aloe!